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martes, 16 de diciembre de 2014

Desechando la pereza


Deuteronomio 28:1  Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.

Una de las maldiciones para quienes rechazaran a Dios sería que se volverían locos al ver toda la tragedia alrededor de ellos. ¿Ha sentido en alguna ocasión que se volvería loco si escuchara una vez más que hubo otra violación, otro secuestro, otro asesinato u otra guerra? Mucha de la maldad del mundo es el resultado del fracaso de la gente en conocer y servir a Dios. Cuando escuche malas noticias, no se queje inútilmente como lo hacen los no creyentes que carecen de esperanza para el futuro. Recuerde que a pesar de todo eso, Dios tiene el control máximo y que regresará algún día para poner las cosas en orden.

Esto sucedió cuando Asiria y Babilonia se llevaron cautivos a los israelitas a sus tierras.

Esta advertencia severa llegó a ser realidad trágicamente cuando Israel fue derrotado y llevado cautivo por Asiria y Judá a Babilonia. Más tarde, en el año setenta de la era cristiana, la opresión romana forzó a muchos judíos a huir de su tierra natal. Así, el pueblo fue dispersado a varias naciones.

Moisés continuó su exposición del pacto en Moab indicando las bendiciones por cumplirlo y las maldiciones sobre ellos si lo violaban. Otra vez se sigue el patrón de los tratados antiguos, donde dichas bendiciones y maldiciones, a menudo bastante similares en substancia, son las motivaciones a la lealtad.

Las bendiciones se relacionan con temas familiares en el libro: Israel es un pueblo escogido; descanso de los enemigos, y prosperidad. El cuadro es uno de un pueblo totalmente bendecido por Dios. Los intereses son los mismos de cualquier pueblo en cualquier tiempo y lugar.

Sin embargo, en el mundo antiguo del Mediterráneo éstos no eran beneficios que podían darse por sentado. La inestabilidad política era algo muy común, y el hecho que fallara una cosecha constituía una preocupación permanente; podía hundir a muchos en la pobreza o llevarlos a la ruina. Todas las naciones antiguas consideraban la fertilidad y la victoria sobre sus enemigos como algo céntrico en sus religiones. Se creía que sobre todas las cosas Baal aseguraba lo primero.

En relación con las bendiciones (y por supuesto las maldiciones) Deuteronomio  tiene el propósito de mostrar que es el Señor y no Baal quien provee estas cosas. Además, en asuntos de vida y muerte, no es la desesperada persuasión mágica o la prostitución ritual e idólatra la que trae seguridad, sino la obediencia a la palabra del único y verdadero Dios justo, quien tiene todo el deseo de bendecir y no atormentar. Las bendiciones y maldiciones son parte integral de las enseñanzas de Deuteronomio en cuanto a que el universo de Dios es racional y moral. Los seres humanos no deben perderse en un mar de dudas y peligros. El hombre puede tener confianza en relación con las cosas fundamentales de la vida porque conoce cómo es Dios; sobre todo, puede conocer a Dios mismo.

En la Biblia abundan las promesas y la profecía. Dios aseguró que estaba presto a bendecir y a menudo habla de cosas que se propone hacer en el futuro. En ambos casos siempre hay condiciones: el llamado de Dios a ajustarse a su voluntad para que su promesa pueda bendecir al obediente. El capítulo 28 constituye un ejemplo clásico, tanto de las promesas como de las profecías de Dios. 

Esto es ejemplo del propósito de la profecía predictiva en la Biblia, la cual sirve para advertir y enseñar obediencia y una vida fructífera. Nunca se pronuncia para satisfacer, suscitar curiosidad o promover la adivinación. En Mateo 24 Jesús pronuncia varias profecías sobre las cosas que vendrán, pero solamente propone a los discípulos una norma práctica: velad No debemos tratar de presagiar el posible curso de los acontecimientos por venir.
El Señor indicó que las profecías predictivas también son dadas para apoyar nuestra confianza en la soberanía y en la omnisciencia de Dios, quien tiene el control de los acontecimientos y conoce el fin desde el principio. Nótense sus palabras en, donde se enfatiza en tres ocasiones el propósito de su predicción: “para que cuando suceda, creáis que yo soy”

Quizás la bendición más importante de todo el libro de Deuteronomio sea la de te confirmará Jehová por pueblo santo suyo. . . cuando guardares los mandamientos.