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jueves, 20 de noviembre de 2014

Sin temor, testificando de Cristo en nosotros



2Timoteo 1:8  Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios

En aquellos días de persecuciones, a los líderes cristianos que se mantuviesen leales a Cristo les aguardaba probablemente sufrir por el evangelio, pero podían resistir descansando en el poder de Dios.
Esta carta tiene un tono sombrío. Pablo estaba prisionero por última vez, y sabía que pronto habría de morir. A diferencia de su primera prisión en Roma, cuando estuvo en una casa y pudo continuar enseñando, esta vez probablemente estaba confinado a un frío calabozo, esperando la muerte. En el año 64 d.C. el emperador Nerón había empezado una gran persecución como parte de su plan de traspasar a los cristianos su propia culpa por el incendio de Roma. Esta persecución se esparció a través de todo el imperio e incluyó ostracismo social, tortura pública y asesinato. Mientras Pablo esperaba su muerte, escribió una carta a su querido amigo Timoteo, un joven que había sido como un hijo para él. Escritas aproximadamente en los años 66/67 d.C., estas son las últimas palabras que tenemos del apóstol Pablo.

La segunda carta de Pablo a Timoteo fue escrita entre dos y cuatro años después de la primera. Timoteo fue su compañero en el segundo y tercer viaje misionero, y Pablo lo dejó en Éfeso para que apoyara a la iglesia allí. Para mayores datos sobre Timoteo, véase su perfil en 1 Timoteo.

Pablo oraba constantemente por Timoteo, su amigo, su compañero de viaje, su hijo en la fe y un gran líder en la iglesia cristiana. Aunque los dos hombres estaban separados, sus oraciones eran una fuente de estímulo mutuo. Nosotros también debiéramos orar constantemente por otros, en especial por aquellos con quienes llevamos a cabo la obra de Dios.

No sabemos cuándo Pablo y Timoteo se separaron por última vez, pero fue probablemente cuando arrestaron a Pablo y lo llevaron a Roma para ser encarcelado por segunda vez. Las lágrimas que derramaron al separarse revela la profundidad de su relación.

Loida y Eunice, madre y abuela de Timoteo, eran cristianas convertidas con anterioridad, posiblemente por medio del ministerio de Pablo en su ciudad natal Listra. Ellas habían comunicado su sólida fe a Timoteo, aun cuando su padre, probablemente, no era creyente. No oculte su luz en su hogar: nuestras familias son tierra fértil para plantar la semilla del evangelio. Permita que sus padres, hijos, cónyuge, hermanos y hermanas se enteren de su fe en Jesús, y asegúrese de que ellos vean en usted el amor, la ayuda y el gozo de Cristo.

En el momento de su ordenación, Timoteo había recibido dones especiales del Espíritu que lo capacitaron para que sirviera a la iglesia. Al aconsejar a Timoteo "que avives el fuego del don de Dios", Pablo lo estaba animando a perseverar. Timoteo no necesitaba nuevas revelaciones ni nuevos dones; él necesitaba el valor y la autodisciplina para aferrarse a la verdad y usar los dones que ya había recibido. Si salía valientemente en fe y proclamaba el evangelio una vez más, el Espíritu Santo iría con él y le daría poder. Cuando usted usa los dones que Dios le ha dado, encontrará que Dios le dará el poder que necesita.

Los dones espirituales de Timoteo los recibió cuando Pablo y los ancianos le impusieron las manos y lo apartaron para el ministerio. Dios da dones a los cristianos para que los usen en la edificación del cuerpo de Cristo, y da dones especiales a algunos a través de los líderes de la iglesia, que sirven como instrumentos suyos.

Timoteo estaba experimentando gran oposición a su mensaje y a él mismo como líder. Su juventud, su asociación con Pablo y su liderazgo se hallaban bajo fuego por parte de creyentes y no creyentes. Pablo lo anima a mantenerse firme. Cuando permitimos que la gente nos intimide, neutralizamos nuestra efectividad para con Dios. El poder del Espíritu Santo puede ayudarnos a vencer nuestro temor de lo que alguien pueda decir o hacernos, y así continuar haciendo la obra de Dios.

Pablo menciona tres características del líder cristiano efectivo: poder, amor y dominio propio. Estas están a nuestra disposición porque el Espíritu Santo vive en nosotros. Siga su guía cada día y su vida mostrará más efectivamente estas características.

En este tiempo de mucha persecución, Timoteo pudo haber sentido temor de continuar predicando el evangelio. Sus temores estaban basados en hechos, porque los creyentes estaban siendo arrestados y ejecutados. Pablo le había dicho que esperara sufrimientos; Timoteo, como Pablo, sería apresado por predicar el evangelio. Pero Pablo prometió a Timoteo que Dios le daría fuerza y que estaría listo cuando fuera su turno de sufrir. Aun cuando no haya persecución, puede sernos difícil compartir nuestra fe en Cristo. Afortunadamente nosotros, como Pablo y Timoteo, podemos contar con que el Espíritu Santo nos dará valor. No se avergüence de testificar.

Pablo da un breve resumen del evangelio. Dios nos ama, nos llamó y envió a Cristo para que muriera por nosotros. Podemos tener vida eterna por medio de la fe en Él, porque con su resurrección él destruyó el poder de la muerte. No merecemos ser salvados pero Dios nos ofrece la salvación de todos modos. Todo lo que tenemos que hacer es creer en él y aceptar su ofrecimiento.

Pablo estaba preso pero esta circunstancia no detuvo su ministerio. Lo llevó adelante por medio de otros, como Timoteo. Pablo había perdido todas sus posesiones materiales, pero nunca perdería su fe. Confió en que Dios lo usaría sin importar las circunstancias. Si su situación se presenta sombría, entregue sus preocupaciones a Cristo. El protegerá su fe y guardará seguro todo lo que usted le ha confiado hasta el día de su regreso. Para más sobre nuestra seguridad en Cristo, véase.

La frase "para guardar mi depósito" tiene tres interpretaciones principales: (1) Pablo sabía que Dios protegería las almas de aquellos que se habían convertido por medio de su predicación; (2) Confió en que Dios guardaría su alma hasta la segunda venida de Cristo, o (3) Confiaba en que, aun cuando él estaba preso y enfrentaba la muerte, Dios llevaría adelante el ministerio del evangelio por medio de otros como Timoteo. Pablo pudo haber expresado su confianza para alentar a Timoteo, quien se hallaba desanimado por los problemas en Éfeso y temeroso de la persecución. Aun en la cárcel, Pablo sabía que Dios todavía estaba en el control. A pesar de los contratiempos y problemas que enfrentemos, podemos confiar completamente en Dios.

Timoteo se hallaba en un período de transición. Había sido el brillante ayudante de Pablo; muy pronto dependería de sí mismo como líder de una iglesia en un ambiente difícil. Aunque sus responsabilidades estaban cambiando, Timoteo no estaba desamparado. Tenía todo lo necesario para enfrentar el futuro, si se aferraba a los recursos del Señor. Cuando pase por situaciones difíciles, es bueno que siga el consejo de Pablo a Timoteo y dé una mirada a sus experiencias pasadas. ¿Quién es el fundamento de su fe? ¿Cómo puede usted construir sobre el fundamento? ¿Qué dones le ha dado el Espíritu Santo? Use los dones que ya ha recibido.

Posiblemente a causa de su juventud o modo natural de ser, Timoteo era algo tímido (cobardía) y puede que haya rehusado aceptar grandes responsabilidades.