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martes, 25 de noviembre de 2014

Triunfando en tiempos difíciles



Josué 1:5  Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

Al comenzar el libro de Josué, los israelitas se encuentran acampados a la orilla oriental del Jordán, a la misma entrada de la tierra prometida y ya habían completado el período de duelo por Moisés, que acababa de morir. Treinta y nueve años antes (después de pasar un año en el monte Sinaí recibiendo la ley de Dios), los israelitas tuvieron una oportunidad de entrar a la tierra prometida, pero no confiaron en que Dios les daría la victoria. Por lo tanto, Dios no les permitió entrar a la tierra, sino que los hizo vagar por el desierto hasta que muriera aquella generación desobediente.

Durante su peregrinación en el desierto, los israelitas obedecieron las leyes de Dios. Además enseñaron a la nueva generación a obedecer las leyes de Dios, a fin de que pudieran entrar en la tierra prometida (Canaán). A medida que los hijos crecían, con frecuencia les recordaban que la fe y la obediencia a Dios traían victoria, mientras que la incredulidad y la desobediencia producían tragedia. Cuando el último de la generación mayor y los de la nueva generación fueron adultos, los israelitas se prepararon para pasar el río y poseer la tierra prometida, anhelada por tanto tiempo.

Josué fue el sucesor de Moisés como líder de Israel. ¿Cuáles fueron sus cualidades para convertirse en líder de la nación? Dios lo nombró. Era uno de los únicos dos testigos oculares de las plagas de Egipto y el éxodo que quedaban con vida. Había sido ayudante de Moisés por cuarenta años.  De los doce espías, sólo él y Caleb demostraron una confianza plena en que Dios les ayudaría a conquistar la tierra.

Como Josué había ayudado a Moisés muchos años, estaba bien preparado para ser líder de la nación. Los cambios de líderes son comunes en muchas organizaciones. En esos casos, es esencial una transición fluida para establecer una nueva administración. Esto no sucede a menos que los nuevos líderes sean bien entrenados. Si usted ocupa actualmente una posición de líder, comience a preparar a otra persona para tomar su lugar. Así, cuando usted se vaya o reciba una promoción, las operaciones podrán seguir normalmente. Si usted desea ser líder, aprenda de otros líderes para estar preparado para dirigir cuando llegue la oportunidad.

El nuevo trabajo de Josué consistió en llevar a más de dos millones de personas a una nueva tierra extraña y conquistarla. ¡Qué gran reto, aun para un hombre del calibre de Josué! Cada trabajo nuevo es un reto. Sin Dios puede causar temor. Con Dios puede ser una gran aventura. Así como Dios estuvo con Josué, Él está con nosotros cuando enfrentamos nuevos retos. Quizás no vamos a conquistar naciones, pero todos los días encontramos situaciones complejas, personas difíciles y tentaciones. Sin embargo, Dios promete que nunca nos abandonará ni dejará de ayudarnos, no importa cómo nos sintamos. Si pedimos la dirección de Dios como lo hizo Josué, también podemos ganar muchas de las batallas de la vida.

Muchas personas piensan que la prosperidad y el éxito provienen de tener poder, contactos personales y un inexorable deseo de avanzar. Pero la estrategia para el éxito que Dios le enseñó a Josué contradice tales criterios. Le dijo a Josué que para prosperar debía ser fuerte y valiente porque la tarea que le esperaba no era fácil, obedecer la ley de Dios, constantemente leer y estudiar el libro de la ley: la Palabra de Dios. Para tener éxito, siga los consejos que Dios le dio a Josué. Es posible que no triunfe según las normas del mundo, pero triunfará a los ojos de Dios, y la opinión del Señor dura para siempre.

Durante el año anterior, las tribus de Rubén y Gad y la media tribu de Manasés le habían pedido a Moisés que los dejara poblar una región al este de la tierra prometida. La región tenía excelentes tierras para pastorear sus grandes ganados. Moisés accedió a darles las tierras con una condición: que ayudaran a las demás tribus a entrar en la tierra prometida y conquistarla. Sólo después de que la tierra fuera conquistada podrían regresar a sus hogares. Había llegado el momento de que estas tres tribus cumplieran lo que habían acordado.

Dios le estaba dando descanso al pueblo. Esto era buenas noticias para este pueblo que había estado en movimiento toda su vida. A las personas que no poseían tierra se les daría una porción, para que pudieran establecerse y tener "reposo".

Si todos hubieran tratado de conquistar la tierra prometida a su propia manera, hubiera resultado todo un caos. Para poder completar la tarea enorme de conquistar la tierra, tuvieron que estar de acuerdo con el plan del líder y estar dispuestos a apoyarlo y obedecerlo. Si vamos a completar las tareas que Dios nos ha encomendado, tenemos que estar plenamente de acuerdo con su plan, prometer obedecerlo y convertir sus principios en acción. Estar de acuerdo con el plan de Dios significa conocerlo (según las Escrituras) y ponerlo en acción en nuestra vida diaria.

Cuando Dios comisionó a Josué, le dijo tres veces que fuera fuerte y valiente. Aquí, Josué recibió la misma clase de aliento por medio del pueblo. Aparentemente tomó el mensaje de Dios en serio, y encontró en su relación con Dios la fortaleza y valentía que necesitaba. La próxima vez que tenga miedo de hacer lo que es correcto, recuerde que en Dios hallará fortaleza y valentía a su disposición.

Algunas promesas del Señor cumplidas completamente.
TOMA LA TIERRA

Dios mandó a Josué a llevar a los israelitas a la tierra prometida (también llamada Canaán) y conquistarla. Esto no fue un acto de imperialismo ni agresión, sino un acto de castigo. He aquí algunos pasajes en la Biblia donde Dios prometió dar esta tierra a los judíos y las razones por las cuales lo hizo.

Génesis 12:1,3: Dios prometió bendecir a Abraham y hacer de sus descendientes una gran nación

Génesis  15:16: Dios escogería el tiempo más adecuado para que Israel entrara en Canaán porque las naciones que vivían allí en ese entonces serían impías y estarían listas para el castigo (su pecado habría llegado al tope)

Génesis 17:7,8: Dios prometió entregar toda la tierra de Canaán a los descendientes de Abraham

Éxodo 33:1,3: Dios prometió ayudar a los israelitas a echar de Canaán a todas las naciones impías

Deuteronomio 4:5,8: Los israelitas debían dar el ejemplo de una vida santa a todo el mundo. Esto no sería así si se mezclaban con los impíos cananeos

Deuteronomio 7:1,5: Los israelitas debían destruir completamente a los cananeos a causa de su impiedad y del llamado de Israel a la pureza

Deuteronomio 12:2: Los israelitas debían destruir completamente los altares cananeos para que nada los distrajera de adorar sólo a Dios